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さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


17 octubre 2013

El erizo en la niebla







Cómo estará el caballo blanco en la niebla… ¿estará bien?...

Cuando vi por primera vez este cortometraje de animación no supe muy bien qué pensar. Me lo recomendó Yoko, mi amiga de Nagasaki, y como en tantas otras ocasiones parecidas lo recomendado era tan tiernamente extraño como ella misma.

Una animación de la época soviética de Rusia, obra de Yuriy Norshteyn. Multipremiada en certámenes de todo el mundo, elevada a las alturas por el propio Miyazaki, para algunos el mejor cortometraje animado de todos los tiempos… Y todo eso con una manufactura casi casi artesanal. A años luz de los efectos digitales y alardes técnicos de la factoría Disney o el anime japonés.
Un erizo, su amigo el osezno, las estrellas, un búho, un perro, el viejo roble, el río… y un misterioso caballo blanco... y la niebla, la niebla misteriosa y omnipresente.

Es extraño volver a verlo hoy, un día espléndido de sol, en los primero pasos del otoño, cuando la niebla no es más que retazos de nubes insinuados sobre las montañas.

Un erizo, su amigo el osezno… que se reúnen a contar estrellas mientras comen mermelada de frambuesas y toman té calentado con ramas de enebro.
“Yo le diré… y entonces él me dirá…. Y yo haré… y haremos pues…” y entonces, medio oculto por la niebla, un caballo blanco. Y allá va el erizo, temeroso y fascinado a partes iguales no sabe muy bien a qué. Preocupado por el caballo, impelido por su curiosidad, quién sabe.

Quién sabe por qué a veces yo mismo me sumerjo en la niebla buscando algo hermoso y terrible que me salió al paso de repente.

A tientas. Sin lograr ver siquiera el extremo de nuestra propia mano. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez deambulando en la niebla siguiendo un algo que nos arrebató todas las palabras y todos los planes?
En mitad de la niebla. Con nuestra cesta de mermelada de frambuesa en la mano, temerosos de todo y de todos.
Cuántas veces no han sido precisamente aquellos de los que desconfiábamos quienes nos devolvieron nuestra cesta, nuestra confianza, mientras ni siquiera nos dábamos cuenta.
Quién no ha buscado alguna vez el corazón vacío de un viejo roble, sin atreverse a tocarlo siquiera.

¿Es la belleza sutil y misteriosa de la existencia la que nos llama en silencio, medio oculta por la niebla?

Cómo me gustaría por un momento abandonarme sobre el lento fluir de mi corazón y dejarme llevar, morir, con la  inocencia del agua clara, sumido en el frescor de las riberas, contemplando las estrellas, ya de verdad incontables, y hacerme yo mismo agua, niebla... Hasta que ese “alguien” me pregunte “quién eres”, venga a mí y me sostenga sobre su mano.

“Gracias”
”De nada”


Ay... qué cosas…
Quién no lo sabe ¿verdad? Y sin embargo quién sería capaz de explicarlo.
“...pues no sé, pero igual… no sabría decir… pero como me acuerdo de aquella vez…” ¿Quién no ha tanteado la niebla?

Amigo mío, tú qué caminaste conmigo. Tú que como  yo has cruzado el torii del santuario, la puerta de los sentidos, al encuentro de la palabra con lo sagrado.
Haiku, silencio, niebla o luz.
No importa. Cuando la luz y las cosas son una sola cosa. Está ahí. Lo está, quién no lo sabe. Basta verla una sola vez para saberlo. Toca y calienta nuestra piel, sin miedo.
Basta una sola vez para que ya no podamos pensar en ninguna otra cosa…

“¿No es maravilloso que estemos juntos de nuevo?”
 Decir las cosas y contar las estrellas mientras pensamos en lo que no tiene palabra ni número.
Cuántas veces nos hemos sentido cambiar de pronto, como el viento de otoño sobre el río. Ahora que ya no somos como antes pero somos como siempre hemos sido todo es igual y todo es diferente.

Todo lo que me atravesó, como luz, hasta los huesos blanqueados por el viento. Sin pasado ni futuro. Todo está aquí amigo mío, compañero, mientras comemos mermelada de frambuesa y tomamos té calentado con ramas de enebro. Tú y yo lo  sabemos, lo sabemos, mientras hablamos de otras cosas…

Cuando vi por primera vez este corto de animación  no supe muy bien qué pensar. Hoy, a plena luz, en este espléndido día de comienzos del otoño, tampoco. Quizá la tierna extrañeza que sientes al pensar en una amiga que, al otro lado del mundo, contempla los retazos de niebla sobre las montañas.

… el caballo blanco en la niebla… cómo estará… ¿estará bien?...






Ilustración: Grabado de Yoko Masuyama


10 comentarios:

  1. Muy bonito, inocente, poético y sugerente el corto que te recomendó Yoko, y lo mismo tu escrito que, aunque en esta ocasión no está acompañado de algún haiku, sabe a haibun. Un abrazo: José Luis.

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  2. Creo que hay que ver el corto varias veces y analizarlo poco a poco. Disfrutarlo poco a poco.
    Gracias por subirlo.
    Un saludo.
    Karin

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  3. Bueno, amigo, acabo de ver el corto sobre el erizo... y estoy sin palabras... Tiene mucho mensaje oculto detrás, y aún así, sin analizarlo demasiado es una auténtica maravilla!! Gracias.

    Ah! y el texto de la entrada, una delicia tb.

    "Y también, pensó en el caballo... ¿Cómo está ella... Ahí? ¿En la niebla?"

    De nuevo, gracias, por esta joyita.

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  4. Uffff, tampoco yo tengo palabras, incluso cuando se ha terminado el video he seguido en silencio, como tú, sin saber que pensar, sólo he sentido una gran serenidad... me ha emocionado ese caballo blanco, esa hoja que caía...
    Darte las gracias por compartir esta belleza que llega a lo más hondo

    Gracias Felix

    Un gran abrazo

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  5. Gracias, Félix, por compartirlo!

    A mi también me ha encantado, me ha dejado un regusto de verdad y de incertidumbre, a la vez, de entender unas cosas y de intuir otras, pero es un gusto agradable, como el de esas comidas agridulces que te saben bien.

    un abrazo, amigo!

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  6. Gracias a vosotros por leer. Es un corto extraordinario. Desde luego a mí me impactó.

    Un abrazo graaande

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  7. gracias por las palabras, es un corto con el cual me identifico :) me sirve ahora como inspiracion, hago circo y quisiera plasmar las imagenes de este cortometraje con mi cuerpo y mis habilidades circenses.... un abrazo!!!

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  8. Gracias a ti jonnathan. Cuando sea posible ver esa plasmación del cortometraje interpretado con tu cuerpo avísame por favor. Intento imaginarlo y debe ser algo maravilloso.

    Un abrazo

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