·

さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


30 abril 2026

No sé cuándo

No sé cuándo mi respiración se acompasó a la del bebé dormido. Cuándo comenzó a llover, apenas un susurro, durante la noche.
Quizá el silencio suene así.
Minúscula oración.


Ayer el olor de la hierbabuena llenó el aire de pronto. Justo cuando los niños miraban cómo cortaba la hierba. No sé desde cuándo. Con los piececitos colgando en las tronas. Mientras cenaban.
Parejita.



No sé desde dónde llegó el viento del atardecer. De pronto. Y dos mirlos trinaron casi al unísono mientras volaban tan cerca que casi hubiera podido tocarlos. Casi. Antes de hacerse noche en la noche. Y el silencio, silencio.


No sé… No sé cuándo las cosas comienzan a ser. Cuándo una mirada, minúscula, hace que nunca dejen de hacerlo.



primeras luces,
todavía huele a lluvia
la hierba cortada
 














04 noviembre 2025

Nubes blancas

 

-¿No la vais a cortar verdad?

Una orquídea silvestre. La tarde tibia de un tiempo transparente. Nosotros dos acuclillados cómo niños mirando las flores.

No sé por qué cuando pienso en Ana María es eso lo que recuerdo. Más allá de zazenkai, teisho, sesshin…

Orquídeas, abejarucos, hinojo…

La que sería mi mujer estaba allí entonces, acuclillada junto a mí. La que sería mi maestra estaba allí también. Sonriente. Preguntando.

Ana María, Ki'un-An, "Nube Radiante".



Una sonrisa, como el vuelo de los abejarucos que miraba yo en verano. En los sesshin. Comprobando asombrado cómo el aire sostenía su gorjeo que venía de pronto, para desaparecer después. Y solo el cielo vacío de verano, con todo su silencio, llegaba entonces.

Y allí mismo, de noche, en un zazen imposible, escuchando el canto aflautado del ¿autillo? ¿sapo partero?

Mi niñez. Allí estaba entonces. Aquel canto desvaneciéndose en el silencio. Hace tantos años oído de acampada junto a un río lejano…

El hinojo cortado en el samu, mi padre guardando sus flores en los bolsillos del niño que era yo entonces, hierba que muere y perfuma el aire.

La soledad

Nosotros



Todos los veranos

Su silencio



Lo que fue y lo que sería después.



Allí estaba entonces mientras contemplábamos las orquídeas. Las delicadas orquídeas. Nuestro transparente corazón.



Esta sed apacible… con el olor de la lluvia ya sobre mi piel, pero sin saber aún dónde caerá, dónde se remansará.

Buscando nada. En las nubes deshaciéndose lentamente en una tarde de verano, en el silencio que aguarda entre cada uno de mis pensamientos.

En cada una de las cosas que dejan de ser, mansamente, para comenzar a ser otra cosa.

En todos los comienzos.

Como un niño entre las flores.  



Somos nada. Pero no estamos solos. Y cada cosa que habita el mundo nos lo recuerda.

Hinojo, abejarucos, orquídeas…

Nubes…

Algo en la luz de aquella tarde mirando las orquídeas silvestres perfilaba el contorno de las nubes. Radiante.

Ahora lo sé aunque entonces no lo vi.



Algo bueno, luminoso, habita nuestro corazón. Misterioso y tímido. Que no sabe y calla. Que aguarda y escucha. Un poco asustado a veces. Libre. Como un abejaruco que explora el aire en las tardes azuladas de verano.





Nubes y escampadas, alborada y crepúsculo, se renuevan sin cesar.
Ya he hecho entrega de mi cuerpo al vacío.
En su vagar sin intención
las nubes blancas se asemejan al hombre que las contempla.

Tsu Dongpo





En memoria de Ana Mª Schlüter Rodés, maestra Zen del Zendo Betania.  






 

 







 

24 junio 2025

Poesía para llevar. Programa educativo en los centros de enseñanza de Aragón.


Un honor inesperado, un regalo. Gracias por contar con algunos de mis haikus para llevar a cabo una actividad tan hermosa. Qué belleza, qué frescura, en los comentarios de los alumnos y alumnas que han participado en el taller literario.

Qué fortuna ver a través de sus ojos nuevos mis haikus, mis palabras diciendo mucho más de lo que dijeron. Como guijarros arrojados en un estanque antiguo. Sentir el agua inquieta devolviendo a la vida los juncos de la ribera, las espadañas y sus libélulas. 

Muchísimas gracias a Celia Barrio y y demás docentes del IES Blecua de Zaragoza. Y sobre todo a su alumnado. Gracias por su entusiasmo y sensibilidad. Por su transparencia.


https://poesiaparallevar.catedu.es/n-o-9g-haikus-de-felix-arce/