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さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


17 marzo 2014

Ryôanji. El Templo del Dragón Tranquilo


El templo zen de Ryôanji en Kyoto, patrimonio de la humanidad, es famoso entre otras cosas por su jardín seco. Quince rocas distribuidas en tres grupos flotando sobre una superficie blanca de gravilla rastrillada primorosamente.

Cuentan que es imposible ver las quince rocas al mismo tiempo. Siempre al menos una queda oculta tras otra. Se ha especulado muy mucho sobre el significado de esto. Y de aquello.
Yo no sé... Transmite paz. Eso lo puedo asegurar. La blancura de las hondas de gravilla remansándose entre las rocas ribeteadas de musgo... la nada que parece flotar sobre las propias rocas que flotan... no sé...

Dicen también que lo mejor es ir bien temprano para que no haya gente. Uf... Yo lo intentaría pero pero... De todas formas aunque sé que el Templo del Dragón Tranquilo (es lo que significa Ryôanji) no fue diseñado pensando en hordas de turistas también intuyo de alguna manera que todo eso no importa, que quien quiera que diseñara esta maravilla sospechaba, también de alguna manera, que el vacío reluciente de todas las cosas habita siempre y en todo lugar o circunstancia.







Mirar estas rocas y estos rostros, sabiendo que siempre hay un algo que se nos escapa detrás de cada uno, que no veremos jamás, es acariciar ese dragón tranquilo que está aquí, ahora, contemplándonos en silencio, en el profundo silencio del mundo.









14 marzo 2014

Tsuruya Yoshinobu o el arte hecho azúcar



El lugar se llama Tsuruya Yoshinobu y está en Kyoto. Es una confitería... tradicional... sí, eso. Y algo más. Mucho más. Sería el shinkansen de las confiterías.

Este señor tan amable trabaja ahí mismo, delante de ti, explicándote cómo él se expresa con sus pasteles y dulces que cambian con cada estación del año, al ritmo de la naturaleza. Sus manos se mueven con la soltura y precisión del artista de shodô que traza kanjis con tinta, del alfarero que modela la arcilla, qué dulce esta arcilla...

"Para contemplar el mundo y dejar hablar a tu corazón tú usas palabras en tus haiku, yo uso azúcar"

Una flor de cerezo, una flor de colza. Del rosa al verde. De delicia a delicia.

"Mientras elaboramos flores en nuestros dulces nosotros los japoneses llamamos a la primavera, para que venga pronto".

Quizá nunca haya comido dulce tan dulce, de esta clase de dulzura. Escuchando y mirando. Mientras en silencio mi corazón aguarda la primavera que ya llega.

Gracias Keiko por hacernos descubrir este lugar tan especial.

 
 







12 marzo 2014

Dos almas simples bailando en el centro de Tokyo

Cuando dos almas simples se juntan pasan cosas así. Dos gansines bailoteando en el centro de Tokyo. Más allá de las fachadas de espejo de los rascacielos los "salaryman" recién salidos del trabajo fuman y charlan mientras miran de reojo.

Sobre unos y otros las luces de los neones se encienden iluminando la noche japonesa.
Y aún más allá, unas risas, ay qué risas jajaja, con más luz que todas las luces de Tokyo...






11 marzo 2014

Matsushima... oh Matsushima...


No soy muy de amaneceres lo reconozco, más mochuelo que alondra... pero a veces uno despierta sin más, sin saber por qué, y se encuentra con espectáculos así.
Gracias jet lag gracias.

Ahora entiendo a Bashô perfectamente. Embelesado y sin palabras.
Casi una hora, un segundo, mil años, aquí mirando, sin más...
Veintiocho fotos, veintiocho. Y total, para nada..














 





















































14 febrero 2014

La pureza de este encuentro




En el recóndito seno del camarín hallo mi inspiración poética.
Canto a la fragante pureza de este encuentro
mientras el viento azota las flores.
 Nubes y lluvia sobre el lecho, ¡me siento río y océano!
Cual inseparables patos mandarines,
agotamos nuestra vida en juegos acuáticos.





De: Zen Hilo Rojo. Iluminación, amor y muerte del maestro zen Ikkyû Sôjun. 
Ilustración: internet



05 febrero 2014

St. Simon the Zealot Temple





El contemplar tiene algo de hipnótico. El mirar y el escuchar, el estar. Qué sencilla elegancia la del ser humano en el mundo cuando se le contempla en silencio.

Puro wabi-sabi la de los objetos usados una y otra vez en el quehacer diario. La invisible pátina de quien los usó con respeto y atención. Las cosas en el silencio de las cosas.

Un día. Mil. Del trino de los pájaros al canto de los grillos. Entre el ligero transcurrir de las nubes y el brillo eterno de las estrellas y los santos.






21 enero 2014

a lo lejos, la nieve




Aquí sin más, contemplando como llegan las nubes de llovizna y cubren la nieve de las montañas. Como pasan y dejan el brillo del sol sobre los tejados.
Y la nieve, de nuevo, con toda su pureza, allá lejos.