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さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


06 mayo 2021

Primeros vencejos


Los primeros vencejos de la primavera. Hoy sí.

Creo que hace unos días mientras iba al trabajo vi una pareja justo después del amanecer. No sé. Quizá no. Una mañana de primavera con poca primavera. Nubes, llovizna, frío.

Esperar a los vencejos sin pensar en nada.

Como hace un año, en la primavera sin nosotros.

Creo que a veces he imaginado el mundo aquel a vista de vencejo. Las ciudades calladas, el aire hueco desde el suelo al cielo. Los chillidos de los gorriones y el silencio de los gatos.

El eco de su propia voz atravesando la luz de la mañana.

Una ciudad sin gente es como un cielo sin vencejos. ¿Esperarían también ellos de alguna manera la risa de los niños? Sin esfuerzo alguno, de aquí para allá, suspendidos del aire.


El aire… y la transparencia del aire. La patria de los vencejos y de los que esperan a los vencejos. De los que sin saber por qué a veces no piensan en nada.

En el aire… recuerdo el silencio de mi voz buscando el eco de los otros en aquella primavera sin los otros.


Creo que estos días pensé en una primavera sin vencejos.

Creo que tardaron en llegar por la lluvia. Creo que sí. Esta primavera fue la lluvia, se alargó en amaneceres fríos cubiertos de nubes.

Ellos aguardan la primavera, con mucha primavera, en algún rincón del aire. Sin prisa. Sin necesidad siquiera de batir las alas.


Hoy sí. Los primeros vencejos de la primavera. También nosotros.

Un eco en otro eco, sombras que se aguardan.


Sin nada que decir, sin esfuerzo alguno, suspendidos de la trasparencia de los días.

Viajeros del vacío, dos caminos que se encuentran en el aire.





primeros vencejos,
un gato entreabre los ojos
al sol de la mañana












俳句 brotes de legumbres

 





como niños que son
mirando cómo crecen
los brotes de legumbres







23 abril 2021

La Luna Roja, primer premio


 






Cómo huele el monte
Un mastín nos ladra
sin levantarse






Hundidas las patas,
la vaca mordisquea
cañas de la marisma















Escampa en la bahía,
un perro se confunde
y viene conmigo






Saliendo al valle,
una mujer tiende ropa
entre los eucaliptos





Ovejas pastando
el mastín echado
mira al cielo














De un bocado
el poney arranca margaritas,
se dora el cielo






Hospital en construcción,
en lo alto mira un albañil
las primas luces





Un gato patiblanco,
se para a mirar
las flores de dondiego






Antes de ceder
la hierba se alborota
hacia la tormenta












Escampa…
algunas de las huellas
no son de vaca





Nubes deshilachadas,
violetas al pie
de la fuente seca





Sombras de nubes,
el viento me lleva
hacia el espino en flor




(Cuando el mayor premio y el más bello era ella...)





10 abril 2021

El primer murciélago

 

El primer murciélago del año. Lo he visto pasar junto a mi ventana como un relámpago.

 Abrenoite.

Emocionan siempre las primeras veces.

Qué hermoso estrenar la sutil cesión de este momento al siguiente.

Como un relámpago.

Todavía no es de noche, ya no es de día. Mientras, amigos hablando sobre haiku en un chat.

Amo este momento del día. Esta luz sin luz.

Su pequeño vuelo.

Amo el haiku, su silencio sin silencio, a mis amigos que hablan de haiku, como si fuese la primera vez.
















29 marzo 2021

La llamada del afilador

 

Me gustaría tocar el mundo con la serena parsimonia con la que ella se ata las botas. 

Las moras que ha lavado lluvia temprana aguardan a la vera del camino. En los hinojos caracoles recogidos en su espiral de silencio. 

- Recuerdo la llamada del afilador en las mañanas de verano. Los vencejos, los libros por leer. La quietud de las estanterías cuando no había colegio. 

Ella habla distraídamente. Un bote en la inmensidad del mar. Qué pequeño. Apenas una ola más. En el bosque el recuerdo de la lluvia todavía perdura en el aire, suena, aquí, allá, de hoja en hoja, sobre plantas sin nombre. 

- Creo que realmente nunca llegué a verle. Mi madre bajaba alguna vez. Yo me quedaba en casa. Tantas veces lo oí que me parecía un vecino más. Uno que iba y venía, de calle en calle, de día en día. 

En las telarañas gotas de lluvia. Qué brillo. Callamos. ¿Era aquello un pájaro? ¿El bosque? ¿La lluvia, su llamada? ¿Su silencio? 

- Recuerdo el tacto del papel amarilleado por los días. Lo recuerdan mis dedos, como si lo tocaran. El olor de la tierra de los helechos del salón recién regados. 

Amo su soledad. La mía. La soledad perfecta de este momento, de nuestra niñez. 

Ella es un secreto. 

La imagino ahora, mientras canta ese pájaro, o calla, pequeña en la inmensidad de una mañana de verano y aguardando la llamada del afilador. Los vencejos como guadañas en el aire y todos los días por venir. La imagino sin colegio y sin palabras, como si la tocara. Como si nunca la llegara a ver, como si la escuchara dentro de mí. Aguardando ya esta lluvia, el camino. Su llamada. 





al mirar atrás 
lluvia retenida 
en las huellas del camino














































































Publicado en el libro Senderos, Editorial Doente. 2019

http://surimidala.blogspot.com/2020/06/senderos.html










24 marzo 2021

Le revenant

 Salir al frío. Forrado con todo lo que tengo y sentir como el viento gélido me corta la cara. 

Estoy vivo. 

Algo pequeño que renace de pronto. 

Un fantasma.


El milano, la picaraza, con este viento ¿cómo es posible que vuelen? Por momentos parece que lo hacen hacia atrás.


Cardos secos prendidos del pelaje de su tripa, sin mirar atrás el mastín que se cruza conmigo en el sendero.

En líneas casi paralelas, surcando los rastrojos la nieve de anoche.

En cuanto abandono el sendero y camino campo a través empiezo a hablar solo. O con alguien, no sé.
¿Con quién hablo cuando no hablo con nadie? 


Al llegar a lo alto del monte me encuentro con el viento. Me congela las manos en cuanto me quito los guantes. Abro la mochila, ahora sí que me pongo todo lo que tengo. Ni aun así. El viento atraviesa el gorro, el cuello alto, los guantes...

Traspasa mis huesos y luego vuelve a salir al aire, más blanco.


Apresuro el paso para llegar al bosque cuanto antes, qué frío. Los quejigos, recogidos sobre sí mismos, tienen menos hojas.

Vaguada arriba veo un corzo. No parece muy preocupado por mi presencia. Luego veo alguno más. Solo intuidos entre la espesura del bosque.

Me siento sobre el suelo muy muy lentamente. Están a poco más de veinte metros. Miro cómo me miran entre las ramas de pinos y quejigos. Sé que están a nada de huir.

Me ladran.

Desaparecen. 


Durante un buen rato continúo aquí, en el mismo sitio, así. Esperando. Chispea nieve. En la lejanía las montañas están ya blancas.

Una luminosidad extraña, como si el sol solo brillara allí, las envuelve. Saco los prismáticos.


Unos buitres giran sobre el valle del río. Uno, dos… tres… Qué gris el cielo.

La nieve, qué pequeña, no deja de caer.


Aguardando a los corzos, aquí sentado, encogido de frío, un poco, siento que soy. Que soy algo, que pertenezco a algún lugar, por fin. La corriente se ha detenido por un momento.

No sé en qué remolino se perdió la angustia que venía conmigo. No sé de dónde la traje. No está. Ahora no está.

Como la nieve tan ligera de la noche pasada. Sobre las setas y las hojas caídas de los quejigos.


Una ardilla baja al suelo a remorder una piña. El soniquete de un pájaro carpintero que no logro ver…


Pienso de pronto en el corcino que vi hace unos días. Era tan pequeño que al principio lo confundí con un zorro.

Lo vi solo un momento. Intenté acercarme con todo el cuidado del mundo, en silencio, pero desapareció en la espesura. Simplemente desapareció.

Me pareció tan frágil, tan solo…

¿Estará bien?


Pienso y no pienso, no sé… Una ligereza tan fría y blanca como la luz sobre la nieve de las inalcanzables montañas. Un fantasma que retorna de algún lugar al que pertenezco desde siempre. Le revenant.

Todos lo somos.

Pienso…

Pero no escribo. Por no sacar la libreta de la mochila. Qué frío.


El viento es brutal en el camino de vuelta a casa. Corta lo que soy y lo que fui. Piso la tierra húmeda y miro la huella de mi bota.

Estoy vivo.