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さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


26 junio 2013

俳句 grillo




ahí está
oliendo a lluvia
de nuevo el canto del grillo



Santander, 21-6-2013 




...we remember the summer
maybe when we were children...




24 junio 2013

俳句 luna de San Juan





noche de San Juan
calma, entra en casa
la luz de la luna



En el aire todavía el olor de las hogueras que llega desde la playa. En el aire... aún la música de siete siglos que glorifica el mundo.
 De dónde vendrá esta simple maravilla que a todas las cosas hace brillar.
 Espléndida luz que me mira cuando la miro.







Santander 24-Junio-2013



19 junio 2013

Haikool. 108 Haijins



haiku haikool



Acaba de llegarme Haikool. 108 haijines y 108 haikus. Traducidos a seis idiomas. Qué chulo!
Ah! y 108 caricaturas :D

 ¡¡Vaya pinta!!







 Aquí la información del libro, todos los autores participantes, dónde encontralo...
 http://editions-liroli.net/




15 junio 2013

haiku-maru

haiku maru


Lo que hace uno cuando no hace nada... Barquitos de papel, papeles de haiku... 

En Japón todos los barcos añaden a su nombre "maru". Literalmente significa "círculo", "perfección", "pureza", lo que es uno y completo en sí mismo podríamos decir. Hay varias teorías del por qué ese sufijo en los barcos. A mí la que más me gusta es la que dice que una circunferencia, como todos sabemos, no tiene principio ni fin… y en argot marinero, significa que si el barco sale del puerto, siempre volverá, completando toda la circunferencia donde quiera que vaya. Es decir, simbólicamente, vuelve a su origen, sano y salvo. 

Es curioso. A veces cuando siento el aware de un haiku tengo un poco esa sensación. La travesía se ha completado de alguna manera. El círculo de algo que salió de mi corazón y vuelve a él. Perfecto, puro. Algo misterioso y ligero, hecho de casi nada, como un barquito de papel.





10 junio 2013

Hasekura, chaconas y otras cosas





Yo hoy buscaba otra cosa, pero el youtube tiene estas cosas.... y me he topado con esta maravilla. Hoy, también, al fin, luce el sol, espléndido. Y he oído por primera vez este año los gritos de los vencejos rasgando el aire de la mañana.

Hace 400 años sonaba por primera vez en el mundo esta música. Y llegó a Coria del Río el samurai Hasekura Tsunenaga. Qué cosas...
A veces buscas cosas y el mundo te sorprende con otras. Quizá los vencejos llegaron días atras y yo ni me había dado cuenta. Quizá esta música ha estado embelleciendo el mundo desde siempre y yo... yo buscaba otras cosas...

Como el sol está ahí siempre, más allá de las nubes y mi extravío, haciedo brillar todas estas cosas, estas maravillosas cosas...



31 mayo 2013

06 mayo 2013

Por la estrecha senda del fin del mundo. En el Camino Francés




haiku haibun camino santiago
El camino hacia la tormenta es fácil. Se prolonga blanco, recto como una flecha, delante de nosotros hasta más allá de donde alcanza nuestra vista.
El camino comienza hoy, tan blanco, en esta primavera que parece otoño, a veces invierno.

Nubes, claros, claros, nubes… las cimas nevadas de la sierra brillan cuando la lluvia que se mueve sigue también su camino. A veces una alondra canta en el aire, aletea sin parar, sube, baja, baja, sube… y su canto va y viene con el viento.

Caminamos solos, ligeros a pesar de las mochilas, con la blancura de un camino por estrenar. Los grandes robles, tan quietos, con las ramas extendidas al cielo cuajadas de musgo. A veces hablamos, a veces no. Cuando el viento llega hace de nuestras palabras viento. Y parece que alguien nos sigue, o nos acompaña.

Un paso, otro. Y otro. Y las vacas tumbadas en un prado nos miran pasar sin dejar de rumiar. Reímos y hacemos como que rumiamos muy serios. Y volvemos a reír. Una pareja de patos levanta el vuelo de pronto. Trazan una curva en el aire limpio de la mañana... “¡hasta la vista, buen camino!”  Salimos del camino y nos acercamos al lugar de donde salieron. La tierra húmeda se expande bajo nuestros pies. Y brilla.

Comienza a llover. Otra vez. El chubasquero no me cubre entero. Ella ríe. Yo trajino con la capucha, la mochila… y el olor de los pinos y el espliego bajo la lluvia nos envuelve. Y una alondra sigue cantando en algún lugar mojado del cielo. Su canto… más allá del sol o la lluvia, de las nubes o los claros. Pienso en su diminuto corazón incansable. Tan puro como este olor, como esta luz que no es lluvia ni sol, invierno ni verano.

La lluvia es breve. Justo antes de que el camino se meta en un pinar un ave grande que parece una cigüeña pero no lo es sobrevuela en círculos sobre nosotros. Dos, tres veces, y se va. Qué será… “yo creo…”, “pues yo creo…” Nosotros creemos, nosotros somos. Silencio. Ahora sí solo silencio caminando ente los altos pinos. Una cierva salta entre las espesura, apenas un instante su cola blanca y desaparece. Nos detenemos. Recojo una pequeña piña para llevar a la Cruz de Hierro. No hablamos. No hay nada que decir. La nada no se dice.

De nuevo en la llanura, de nuevo la tormenta delante de nosotros. Aquí no hay nada ni nadie salvo el cielo y la tierra. No hay nada y está todo. Bajo la lluvia fina, ella come un cacho de bocadillo. Quedó de ayer. No quiere detenerse, sigue caminando. Como la alondra que canta entre la lluvia, aleteando con su salvaje corazón.

Perplejos ante el camino que nos lleva solo cabe aceptar. Contemplamos las primeras flores y el trigo joven. Contemplamos el relámpago que nos estremece y el olor a tierra mojada. Contemplamos el sonido de nuestros pasos sobre el camino y la frescura de la lluvia en los labios. Contemplamos… ¿qué? Verdaderamente… ¿qué es esto que estamos contemplando? ¿cuál es su nombre?  

Es fácil caminar hacia la tormenta. Es fácil. El camino sigue. El camino, tan blanco, se extiende hasta más allá, lejos, más lejos que el lugar en donde cantan las alondras.
Nubes, claros, claros, nubes… lluvia, sol….



sin poder evitarlo
el silencio del corazón
tras la lluvia










 Camino de Santiago, Abril - Mayo 2012



04 mayo 2013

俳句 libre


haiku trucha



sin dejar de reír
libera la trucha
recién pescada




Dichosa tierra y días dichosos aquellos en los que caminamos sobre el brillo de las cosas. Dichosos nosotros, libres, envueltos en lo espléndido.