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さて、どちらへ行かう風がふく

bien... ¿a dónde ir...?
...el viento
sopla...


07 marzo 2009

Hojas en la Acera

HELAhomepage
El próximo día 22 de marzo, junto con la primavera, llegará al público “HOJAS EN LA ACERA (gaceta de haiku)”.

Se trata de un proyecto que, en la línea de algunas revistas literarias electrónicas, pretende aportar un paso más en el camino del haiku. Viene a sumarse a los esfuerzos que desde distintos foros, webs, blogs, editoriales, asociaciones, etc. se vienen haciendo por la difusión y avance del haiku en castellano, aunque desde otra perspectiva que entendemos novedosa en este campo.
Se publicarán cuatro números al año, coincidiendo con ambos equinoccios y solsticios, será de difusión gratuita y tendrá dos formatos diferentes: uno en blanco y negro de “bajo peso” para ser imprimido con facilidad, y otro con algo más de de documentación y colorido (haiga, etc.) para ser disfrutado sobre todo en el monitor. Se pretenden difundir entrevistas a personajes de interés, traducciones de artículos publicados en el extranjero, ensayos, artículos, críticas literarias, etc.

Si bien la coordinación de la gaceta la desarrollan un grupo de personas muy motivadas en el estudio del haiku, se pretende que Hojas en la Acera se vaya haciendo con las aportaciones de calidad que vayamos recibiendo desde todos los ámbitos, incluyendo la actividad que se vaya desarrollando desde las diferentes asociaciones. Nace electrónicamente, pero con la vocación de pasar a papel en un futuro.

Para este primer número, por ejemplo, tenemos entre otros contenidos, una entrevista con el Dr. Fernando Rodríguez-Izquierdo, dos traducciones, un artículo sobre la historia del haiku, la crítica del libro “El Haiku Japonés: Historia y traducción” y como una revista de haiku debe llevar haiku, hemos conseguido la colaboración de grandes haijin que nos han cedido algunos de sus inéditos. Todo ello pensado para que comenzando con ilusión, ir paso a paso ganando en el interés y conocimiento del haiku, al que reconociéndole su origen japonés, le ofrecemos una entidad y dimensión hispana propia. Queda invitado todo el mundo a esta ilusionante iniciativa.

(Estaremos a partir del día 22 de Marzo en http://hela17.blogspot.com.es/)

El Equipo de Hojas en la Acera (HELA)




31 enero 2009

el vaivén de las olas

Recuerdo aquella tarde y ni sé por qué. Sólo aquel vaivén de las olas, olas sucias del abra de Bilbao, que disuelven pensamientos y murmuran. Sólo murmuran.
Hace ya tiempo, sí, tanto tiempo. Y no lo sabía yo entonces pero en algún lugar de mí, él solito, algo se estaba ya escribiendo.


una y otra vez
viene y va entre las olas
su vientre blanco


Y la verdad es que ahora que lo pienso pocas cosas sé. Ni sé ahora por qué recuerdo aquello ni entonces sabía por qué la tarde gris pasaba y yo, yo allí, mirando casi sin mirar, no podía apartar la mirada de aquel pez que seguía meciéndose, sin más, en el eterno vaivén de las olas.


27 enero 2009

El pescador VII

mfl3El pescador es como el poeta. Para quien el tiempo no se mide en horas y minutos, ni siquiera se mide. Y no se mide hijo porque lo más importante de la vida no se puede medir ni en tiempo ni en dinero, porque es siempre gratis. Te regalaron la vida, la naturaleza te regala momentos mágicamente bellos como este y el amor hijo, también te lo regalarán.

Sí hijo, deja a los demás que miren los relojes. Sé como el poeta, que no le importa el tiempo ni ninguna otra cosa cuando va en pos de la belleza. Quizá tenga que esperar meses, años, o la vida entera buscando ese verso, esa palabra resplandeciente, única, que necesita para completar el mundo y a sí mismo.

El poeta es como el pescador. Lanza la caña al río proceloso de la vida con la esperanza de que la belleza se materialice y se haga visible. Porque la belleza, hijo, necesita de nuestra invocación para que se manifieste en el mundo. Está ahí, al otro lado del espejo que nos devuelve siempre la imagen de nosotros mismos y de nuestro mundo. La belleza palpita a nuestro alrededor, bajo la superficie del agua, esperando ser descubierta por la mirada adecuada y atenta, aguardando el sedal que la lleve a la superficie.

Para el poeta las palabras son más que palabras, encierran todo el misterio de la creación del mundo. Para el pescador el río es mucho más que un curso de agua, es el lugar sagrado donde llevar a cabo la comunión con la naturaleza y el rito del descubrimiento de sí mismo.

Mira las efímeras revolotear sobre el agua. Se llaman así porque tras varios años de estado larval bajo la superficie del agua, surgen al aire como adultas destinadas a vivir tan sólo un día. Como para el poeta y el pescador, el tiempo no cuenta para ellas, y la vida es más que el curso de las horas. Imagina la emoción de contemplar un único amanecer y un solo crepúsculo, de ver y hacer las cosas siempre por primera vez. Y única.

Intenta ser siempre como la efímera. Déjate maravillar por el mundo y todas sus criaturas como si lo contemplaras todo por primera vez. Llénate de gozo con cada amanecer y abandónate al hechizo de todos los atardeceres.

Siente. Siente intensamente cada momento jubiloso como si fuera el último vuelo de la efímera.
Siente. Pues cuanto más sientes más eres. Permanece siempre atento, cuando menos lo esperes surgirá el prodigio enganchado en el extremo de tu sedal. No pierdas la esperanza nunca.


06 enero 2009

Más allá de las puertas

Por qué el amor cuando lo pierdes duele tanto. Ya no tengo respuestas.
Sólo tengo la vida que he vivido.
Dos veces en la vida he podido elegir, como niño y como hombre.
El niño eligió la seguridad, el hombre elige el sufrimiento.
El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces.
Ese es el trato.

Jack camina lentamente por la campiña por un camino de tierra, entre las verdes colinas, bajo el cielo azul, y reflexiona. Así termina la película de Richard Attenborough “Tierras de Penumbra” protagonizada por Anthony Hopkins y Debra Winger.

A veces las cosas parecen hiladas por manos misteriosas, caprichosas. La noche de Reyes estaba yo zapeando y me topé con “Crónicas de Narnia”. No sé qué decir de la peli pero el primer libro de la serie lo leí hace tiempo y me gustó. Quizá esta saga de Narnia sea lo más reconocido que escribió C.S. Lewis.
Yo, sin embargo, guardo en mi memoria, a fuego (si la expresión no estuviera tan destemplada) su libro “Una pena en observación”. En él Lewis narra desde un punto de vista cristiano no sólo su pena, sino su desconcierto por la pérdida de su amor, Joy. Y su esperanza.
La película “Tierras de Penumbra” está inspirada en ese libro y en la relación de su autor con la poetisa norteamericana Helen Joy Gresham. El cuadriculado solterón y sesudo profesor de Oxford reconoce en Joy no sólo el AMOR, así, con mayúsculas, sino el verdadero sentido de su vida.
Un día, un día cualquiera, como lo son todos, a Joy le diagnostican un cáncer de huesos irreversible.

Recuerdo leer ese libro cuando apenas había perdido a mi madre un día como hoy, Reyes, y recuerdo tragar saliva y cerrar las páginas una y otra vez, y leer y cerrar y leer.

Jack - Cuando mi madre murió yo tenía tu edad. Creía que si rezaba para que mejorase y si tenía verdadera fe, se pondría mejor, que no moriría, pero murió.
Douglas - No funciona.
Jack - No funciona.
Douglas - Da igual.
Jack - Yo quería mucho a tu madre. Quizás la quería demasiado. Ella lo sabía y me decía: Vale la pena. Porque sabía lo que iba a ocurrir. ¿No es justo verdad?
Douglas - No sé por qué ha tenido que pasar esto.
Jack - Ni yo tampoco… (Silencio) Pero no puedes aferrarte a las cosas, tienes que dejarlas ir.
Douglas - Jack, ¿crees que existe el cielo?
Jack - Sí, lo creo.
Douglas - Yo no creo en el cielo.
Jack - No importa.
Douglas - Pero me gustaría volver a verla.
Jack - (Llora amargamente) A mí también.

Douglas es el hijo de Joy, de un matrimonio anterior. Y precisamente es Douglas el protagonista de la escena por la cual siempre recordaré esa película.
Él, que ha leído los libros Narnia, descubre en el desván del caserón de Lewis un viejo armario. Sin duda esperando encontrar Narnia más allá de sus puertas, tal y como se describe en el libro, se acerca cauteloso, lleno de esperanza, a esas puertas mágicas.
Uffff... Recuerdo como si fuera hoy compartir la ingenua esperanza de ese niño abriendo aquellas puertas. Yo, como él, esperaba que allí detrás apareciera una luz, unas colinas, el mar y una playa, un cielo azul y puro, como en los cuentos, como en los sueños...
Tras las puertas Douglas rebusca entre la ropa vieja pero no haya nada salvo el fondo opaco de un viejo armario.
Y yo lo sabía, lo sabía.... Sabía lo que iba a ocurrir. Sabía que esa película era así. Que la vida es así. Que en el fondo de los armarios sólo hay madera vieja. Pero...

La esperanza. No encontré esperanza en el fondo de ningún armario. Y hoy, tal día como hoy, uno cualquiera, como lo son todos, sigo teniendo que tragar saliva y cerrar, y volver a abrir, porque así son las cosas.
No la vi... no la vi... esperanza.... mi madre, mi padre... Dios, cuántas puertas abrí. Cuántos viejos ropajes cayeron de mis ojos. Desnudo caminé por el filo del precipicio, exiliado del cielo, con las manos tan vacías, tan vacías... Cuando nada funcionaba, cuando ni siquiera había preguntas porque tenía todas las respuestas.
La esperanza. Una persona puede sostenerse, ligera, sobre la esperanza o volverse loca. Frágil, como una hoja de papel bajo la lluvia, un alma puede quebrarse esperando la esperanza.
Y sin embargo Lewis la vio. Vio esa esperanza, la vivió, por eso no le importa que Douglas no crea en el cielo. Él lo ha vivido, lo ha tocado en cada uno de los días que pasó junto a Joy.


Jack - Ya no quiero estar en ningún otro sitio. Ya no espero que ocurra nada nuevo. Y tampoco tengo que esperar hasta la siguiente colina. Estoy aquí, es suficiente.
Joy - Esto es la felicidad para ti, ¿verdad?
Jack - Sí, sí.
Joy - No va a durar mucho.
Jack - No nos amarguemos el tiempo que aún podemos estar juntos.
Joy - Eso no lo amarga. Hace que sea real (se oye un trueno en la tormenta) Déjame que te lo diga antes de qu pase la lluvia y volvamos a casa. (Llueve)

En una última excursión por la campiña Joy y Jack se refugian de la lluvia en un cobertizo. Esa campiña que Jack guardaba pintada en un cuadro, como un paraíso perdido de su niñez, en su estudio. Las verdes colinas, el cielo azul.
Joy, judía de nacimiento, convertida cristiana por influencia de Jack, devuelve esperanza. El eco de una fe que vuelve desde el fondo silencioso de las montañas.

A veces las cosas, caprichosas, parecen hilarse de una manera misteriosa. Y un trueno, tan inesperado siempre, antes de que pase la lluvia, me recuerda el trato.
Y un día como hoy, uno cualquiera, único, como lo son todos, yo por fin pude recordar el paraíso bajo la lluvia. Tocar el cielo. Y volví a ver las verdes colinas, el cielo azul, el mar...
En ningún otro sitio quiero estar, sin esperar nada. Estoy aquí, es suficiente.




31 diciembre 2008

Un rostro en el agua


fishing
Escrito en mi retrato


Tu corazón es ya como ceniza
y tu cuerpo como barca sin amarras.
Te pregunto qué hazaña has llevado a cabo en esta vida...

Su Dongpo


Tú… sobre la corriente que fluye, que pasa, siempre. ¿Quién eres tú? Eres agua, eres cielo, eres ceniza que flota un instante. Y se va, y es nada. Cielo, agua.

¿Me miras? ¿Me preguntas? En esta vida… en esta vida…



19 diciembre 2008

El pescador VI

¡Mira! ¿La ves? Es la mantis religiosa, estática y casi invisible entre la hierba, aguardando a su presa. Ahí la tienes, la encarnación de la fatalidad, pero tan bella... guardando eterna reverencia ante la creación. Es el único animal que siempre bendice los alimentos antes de empezar a comer. Su pasión y apetito por la vida es tan desenfrenado que devora incluso a sus amantes. Su beso en el cuello es tan ardoroso y arrebatado...

¿Cruel? No hijo. La crueldad es atributo exclusivamente humano. Sólo nosotros somos conscientes de ella y del dolor que provocamos en nuestros semejantes.

No juzgues a los demás con los ojos del fiscal. Juzga sí, porque quien tiene juicio y entendimiento debe asumir la responsabilidad de juzgar, y por tanto de ser juzgado. Te diría no obstante que jamás confundas juzgar con condenar. Y te diría además que no olvides que la justicia de los hombres camina vacilante con una venda en los ojos y una balanza en una mano. Y en la otra mano empuña una espada, como los jinetes del Apocalipsis, carentes de piedad.

Cuando juzgues, hijo, hazlo sin vendas en los ojos, mantenlos bien abierto, mientras miras a la cara a quien juzgas, buscando con tu mirada su mirada. Juzga siempre con la mirada con la que tú quisieras ser juzgado. Con la mirada del alma.

Fíjate en esa oruga que se acerca entre la hierba, puedes pensar que es un triste gusano que arrastra su vientre sobre el polvo o puedes ver a una mariposa todavía sin alas. Porque puede que no lo sepas, pero la inteligencia no nos fue dada para fabricar torpes artefactos sin gracia, nos fue dada para imaginar, para ver más allá del opaco cuerpo de las orugas. Olvídate del sentido común, el más desilusionante de los sentidos, y haz caso siempre de los ojos de tu alma que verán cosas que todos los siglos de conocimientos de los hombres no han podido ni soñar.

Descubre todas las mariposas que se ocultan en todas las orugas, porque has de saber hijo, que en el interior de todos nosotros, tristes gusanos a los ojos de la mayoría, laten las alas de las mariposas, plegadas ahora en algún rincón del alma, pugnando por desplegarse y comenzar a volar. Aguardan tan sólo la mirada precisa, la adecuada. La mirada del corazón. Quizá la tuya.

Volvamos al río ahora que atardece. Puedes notar como, tras el intermezzo del mediodía, la melodía de la vida se encamina nostálgica hacia los suaves acordes dorados del crepúsculo. Es el tiempo de la dulce melancolía, esa extraña languidez a la que te abandonas perezosamente mientras el alma vuela silenciosa hacia el interior de ti mismo.

Escucha el rumor del río con todos los seres que lo habitan, el murmullo de todas las generaciones que lo contemplaron, que pasaron pero no dejan de pasar, como él. Escucha, porque es ahora cuando el rumor del río se confunde con el susurro de tu alma y ya te es imposible distinguir si toda esa belleza serena que se desborda magnífica lo hace sobre el mundo o en el interior de ti mismo.
Ven, sentémonos aquí, echemos las cañas en este remanso. Parece que el tiempo se remansase junto con el agua, que la vida se acurrucara sobre sí misma buscando la paz y el sosiego.

12 diciembre 2008

Perro sin dueño. Un libro de haiku.

portada psdLlegó a mi casa el libro. Hace un año de aquella entrega de premios. Un año... una hora, este instante.
Miro los ejemplares. Sonrío. Me llama la atención el título.
Qué sorprendente este perro sin dueño. Quién lo iba a decir, aquel otro, el que compartió sus pasos ligeros junto a los míos, entre las viñas. Aquel camino, aquel cielo. Aquellos pasos...
¿Qué habrá sido de él?


En una entrada del foro de no-michi leo:
Puesto que se ha agotado el libro “Perro sin Dueño” (en formato de papel) que recogía una amplia selección de los haiku premiados y participantes en el II CONCURSO INTERNACIONAL DE HAIKU DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE CASTILLA LA MANCHA (ALBACETE 2007), se ha procedido a presentarlo en su idéntico contenido en una web, para que todo el mundo pueda echarle un vistazo a esa magnífica colección de haiku. Lo tenéis en:

http://02concursointernacionaldehaiku.blogspot.com/
Aprovechamos la ocasión para recomendaros un enlace en el que el poeta Arturo Tendero escribe un artículo recomendando felicitar las Navidades con Haiku y cita el libro Perro sin Dueño. Está en:

http://www.laverdad.es/albacete/20081228/opinion/digaselo-haikus-20081228.html

Perro sin dueño. Sorprendente sí. Un puñado de palabras y una nube de recuerdos. Un año.
Y aquel perro ajeno a todo salvo a su propio misterio. Nuestro misterio. Y aquel instante.