-Ven, ahora uno de verdad- Ahora mi cuerpo es mi cuerpo. El abrazo que
aquieta mi corazón. Transparente. Laurel envuelto en musgo, aire en el aire.
Ahora.
Mas allá de su hombro, de su pelo, las hojas amarillas de los avellanos,
de los arces.
Esta luz...
-Parece tamizada por unas vidrieras- digo sin pensar. Muy bajito. Levantando la mirada.
Las copas de los árboles casi se cierran como una cúpula vegetal sobre
la hondonada que forma este lugar tan extraño. Atravesadas por la luz de la
tarde las hojas, las ramas... el aire... parecen brillar con la lluvia, tan
lejana, de la mañana.
Esta luz como un abrazo...
Uno de verdad. Uno que acoge y despoja. Uno que envuelve y transparenta.
Qué bien se está aquí. Qué bien suena mi corazón en silencio. Envuelto
en otro.
Helecho en la lluvia, pájaro en la mañana. Luz en la luz.
hoy hay otra luz…
de pronto caen del álamo
hojas amarillas
Haiku de Kotori. Segundo del curioso calendario de adviento.
Gracias Félix, es una verdadera delicia leerte. Este calendario de adviento promete ser muy muy especial.
ResponderEliminarUn abrazo grande.
Gracias Leticia. Es un calendario muy raro jeje. Sin orden ni concierto.
EliminarUn abrazo grande
Hermoso. La luz como protagonista. Qué Qué siempre nos ilumine...
ResponderEliminarSaludos ⭐
Gracias Karin. Que así sea. La luz.
EliminarBesines