Los
pétalos de la margarita recogidos entre las patas de la abeja vuelven a
su forma lentamente. Apenas sin moverse, la abeja eleva una de sus
patas en dirección al mar. A veces pienso lo que el bueno de Bashô hubiese escrito teniendo un macro a mano. O Buson. Tela....
Santôka no sé... lo más probable es que no tuviese ni móvil ni macro
ni na. Imagino que él mismo extendería sin más uno de sus brazos hacia
el mar sin saber muy bien por qué, tumbado sobre un campo de margaritas,
mientras las cosas del mundo vuelven muy lentamente a su forma
original.
Maravillosa reflexión. 🐝🐝🐝🐝🐝
ResponderEliminarMuchas gracias Karin
ResponderEliminar